“Os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros” (Jn 13, 15).

El Jueves Santo del año 2019, el papa Francisco, ante los presos de la cárcel de Velletri (Italia) y hablando del gesto de Jesús al lavar los pies de sus discípulos, les  explicaba que Jesucristo, a pesar de ser el hijo de Dios, llevó a cabo con sus seguidores este gesto que era propio de esclavos, que por aquel entonces limpiaban el polvo y la suciedad del calzado de las personas que visitaban las casas de sus amos. Y les invitaba a imitarle, “servíos el uno al otro, sed hermanos en el servicio y no en la ambición de quien domina o maltrata al otro. Esta es la hermandad. La hermandad es siempre humilde”, aseguró el pontífice, para después subrayar que esta “regla del servicio” también afecta al alto clero.

Francisco insistió ante los presos, pero también ante el personal de la cárcel y los guardias de seguridad, en que “el más grande debe servir al más pequeño”. El que se siente más grande debe ser servidor. Es verdad que en la vida hay problemas, reñimos entre nosotros, pero debe ser algo pasajero. Porque en nuestro corazón siempre tiene que haber ese amor por servir al prójimo“, zanjó.

Acto seguido, Francisco procedió a lavar los pies a doce presos, nueve italianos, un brasileño, uno de Costa de Marfil y otro natural de Marruecos.

Con ocasión de la pandemia que estamos padeciendo hemos/estamos aprendiendo a ser algo más humildes; el recuerdo de este gesto de Jesús, y del papa Francisco, nos invita a ser ayuda y apoyo para los demás.

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